Somos la iglesia evangélica “Comunidad Cristiana del Camino de Vida”. Nos consideramos evangélicos porque nuestras creencias emanan de la Biblia y coinciden con las generalmente aceptadas por las iglesias evangélicas. La confesión de fe que aparece en nuestros estatutos es similar a la de la Alianza Evangélica y a la de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE), de la cual somos miembros. Lo mismo podemos decir del Consejo Evangélico de Castilla y León (CECYL), del que no sólo somos miembros sino que somos cofundadores, y con él compartimos sede en la calle Unión 5.
VISIÓN:
Nuestro nombre propio «Comunidad Cristiana del Camino de Vida», pretende representar nuestra visión de la forma de vivir el evangelio: Una comunidad de cristianos, de seguidores de Jesús, que no entienden la vida cristiana si no es compartiéndola con otros cristianos, con otros discípulos de Jesús, el único camino de Vida.
NUESTROS INICIOS:
Durante el verano del año 1983, una docena de jóvenes provenientes de un grupo cristiano originado en la universidad de Valladolid, empezamos a ver la necesidad de tomar serias decisiones como creyentes. Iniciamos una serie de estudios bíblicos con el compromiso de aplicar en nuestras vidas todo lo que fuéramos aprendiendo: bautizarnos, abandonar los vicios, cuidar nuestra forma de hablar, reunirnos periódicamente para orar y adorar a Dios, celebrar el partimiento del pan, aportar recursos económicos para financiar los proyectos, etc. En enero del año siguiente ya habíamos alquilado una oficina en el centro de la ciudad de Valladolid (calle Gamazo 12,2º) para usarla como lugar de reunión y de culto. Allí fuimos creciendo en número y en madurez, pero también a sentir que debíamos buscar un lugar más abierto a la calle, abierto a la gente de un barrio para ser “luz”, para que nuestra luz fuera más vista y poder así dar testimonio del Evangelio entre los vecinos.
Tuvimos que esperar hasta el año 1989 para tener los recursos necesarios para afrontar los gastos de alquiler y reformas de un local en la calle Higinio Mangas 15 que había sido un almacén de material de construcción hasta ese momento, y aun así, pasar los tres primeros años sin calefacción… y con mucho frío. Pero la generosidad de muchos de los miembros, el cuidado en la administración de los gastos, sin renunciar al compromiso de entregar nuestros diezmos a otros ministerios y de abastecer un fondo para obra social, y el paso de los años ha ido generando una cantidad de recursos que nos ha permitido aspirar a tener un lugar de culto en propiedad, acondicionado a las necesidades de la iglesia, dentro del casco urbano y, en lo posible, sin alejarnos del barrio de los Vadillos, nuestro barrio. Finalmente, en el año 2019 Dios nos brindó la posibilidad de adquirir un local en la calle Unión 5, a unos metros de la sede anterior, por el que habían ya pasado varias iglesias y que, por tanto, estaba acondicionado para el uso inmediato. Es verdad que carecía de espacio para escuela dominical de niños pero lo solucionamos con el desdoble de una de las salas. Pero sobre todo, disponía de un patio con una nave que, con nuevos recursos, podría servir como salón de cultos dejando buenos espacios para oficinas, escuelas y salas de reuniones.
En este año 2022 estamos en disposición de afrontar las reformas necesarias para convertir nuestro local en un lugar de culto y de encuentro adecuado que pueda favorecer el crecimiento de la iglesia y de nuestro testimonio en el barrio. Volverá a ser un reto de generosidad y compromiso para los miembros, algo que ya venimos practicando desde nuestros comienzos y que está siendo una de nuestras señas de identidad.